Rasgos de un buen maestro o maestra.
El
primer día de debate hubo una cuestión que, de una manera u otra quedó anclada
en los más profundo de nuestras cabezas, y que por lo menos personalmente, a
día de hoy, sigo juzgando cada acción que realizo y he realizado en mi día a
día. ¿Somos opresores o por el contrario oprimidos?
Cierto
es, que nada más nos preguntan, lo primero que pensamos (en mi caso) es que
somos oprimidos, y no lo dudé en ningún momento, ya que vivimos bajo el yugo
del mercado, las condiciones laborales vergonzosas... Tras madurar estas
primeras palabras y un poco de autocrítica, llego a la conclusión de que directamente
me convierto en opresor, ya que niego la situación de personas que muy
posiblemente estén en situaciones más injustas que la mía, como por ejemplo los
niños y niñas que trabajan en minas, adolescentes que se juegan la vida
cruzando el mar en patera, personas que no han podido acceder a la educación
superior por cuestiones económicas… Muchas acciones de nuestro día a día las
podemos catalogar dentro del papel de opresores. Este posicionamiento me ha
dado mucho dolor de cabeza, pero puedo afirmar que en algunas situaciones
inconscientemente somos opresores y en otras estamos siendo oprimidos, pero lo
importante es darse cuenta de cuando soy opresor y tratar de revertir la
situación, de esos trata la educación.
Pensando
más en nuestro papel como docentes, agentes educativos o cualquiera que sea
nuestro rol. Si pensamos la educación en términos tradicionales, aunque más
bien son actuales; somos opresores. No es nuevo para nadie, que en muchos casos
la escuela se usa para reproducir el sistema. Para ello, como pruebas tenemos
que durante nuestra etapa en el colegio, instituto y universidad somos simples
alumnos pasivos, que lo único que tiene que hacer es retener y después vomitar
una serie de hechos e informaciones en un examen cuyo objetivo es segregar. En
esta escuela, el profesor opresor es la máxima autoridad, es quién decide quién
prosigue o quién se queda atrás.
En
cambio, si pensamos en una educación como problematizadora cambiamos totalmente
el rol tanto del estudiante como el del profesorado. Con el modelo tradicional,
el estudiante era puramente oprimido por unos procesos y una autoridad. Por el
contrario, si pensamos la educación en términos de Freire, la educación tiene
un sentido bidireccional, haciendo que los estudiantes jueguen un papel
protagonista dentro de su aprendizaje. Cuando el estudiante habla; crea,
participa, se compromete con su aprendizaje; pasa de ser un agente pasivo a ser
crítico y proactivo dentro de la sociedad. Aunque debemos tener cuidado, no
todos los diálogos pueden servir, ya que si no es usado propiamente puede
alienar. Debemos romper con las cadenas de la verticalidad de la educación, y
en pensar en modelo horizontal, donde el estudiante no es sin el profesor y
viceversa.
En
el segundo debate estuvimos planteando algunas de los aspectos que todo buen
maestro o maestra debe tener, primero según Freire y después añadiendo aspectos
personales. Entre muchas de las características aparecieron la empatía, el
amor, la confianza, ser críticos, rigor, fe, acción, participativo… El problema
o ventaja de estas características es que no pueden ser usadas dentro del
modelo tradicional de la educación. Esto significa que, si eres profesor y
abogas por lo tradicional, siendo la máxima autoridad un docente, y el alumno
pasivo, jamás podrás identificarte con muchas de estas características. En
cambio, si se piensa la educación como práctica de la libertad, todo buen
maestro será todo lo anterior, aunque todas ellas encaminaran hacia un mismo
fin, que, además, es el fin de toda escuela: generar conocimientos
significativos, formar personas críticas con el objetivo del cambio.
En
definitiva, no solo unas características te hacen ser un buen docente. Un buen
maestro o maestra es quien no solo se conforma únicamente con el aula, el buen
maestro o maestra es el que va más allá, el que explora el entorno de sus
estudiantes, el que se empata de los conocimientos de estos. Pero quizás lo
importante es: un maestro o maestra es bueno cuando es crítico con uno mismo y
con la sociedad, lo que hará ver sus posibilidades de cambio y estas ser trasmitidas al alumnado.
Nacho, me parece muy interesante tu reflexión y me gustaría resaltar lo último que comentas que un buen maestrx, es quien cuenta con esa capacidad de crítica y autocrítica , que permitirá que vea las amplias posibilidades de cambio y estas lleguen a lxs estudiantes. Dicho esto, me surge una duda; ¿Qué características debe tener lxs docentes para que dentro del aula no se arrastre ese modelo tradicional que termina perpetuando desigualdades y no lucha con ellas?. Pues investigando, me encontré con Heather Hackman, quien propone que el profesorado debe contar con 5 herramientas fundamentales para una educación socialmente justa:
ResponderEliminar1.Dominio del contenido
Este consta de tres esferas principales: información factible, contextualización histórica y un macroanálisis de contenido micro. El dominio del contenido es el primer componente de una educación eficaz en justicia social puesto que la adquisición de información es la base esencial para el aprendizaje.
2. Herramientas para análisis crítico
De acuerdo al autor, el pensamiento crítico requiere de 4 aspectos: centrarse en la información de múltiples perspectivas no dominantes, y verlas como independientemente válido y no como un complemento al dominio hegemónico; descentrar el análisis de los estudiantes y abrir sus mentes a una gama más amplia de experiencias; analizar los efectos del poder y la opresión e investigar qué alternativas existen con respecto a la actual visión dominante de la realidad de este problema.
3. Herramientas para el cambio social
Esta herramienta permite es imprescindible para ayudar a sacar a los estudiantxsd del cinismo y desesperación por la esperanza y la posibilidad. Los estudiantes deben aprender que la acción social es fundamental para el funcionamiento diario de sus vidas.
4. Herramientas para la reflexión personal
Refiere que lxs maestrxs deben recordar que es necesario que reflexionen críticamente sobre sí mismo y las cualidades personales que informan su práctica.
5. Una conciencia de la dinámica de grupo multicultural
Relacionado con comprender la dinámica de grupo del aula y de las diversas identidades sociales construidas del profesor y del alumnado.
Considero que dichas herramientas propuestas por Hackman, podrían llevarnos hacia una educación liberadora como menciona Freire, asimismo puede proveer a lxs estudiantes altos niveles de empoderamiento y sean agentes comprometidos con el cambio social.
Referencia:
Hackman, H. W. (2005). Five essential components for social justice education. Equity & Excellencein Education, 38(2), 103-109.