Camino sinfín

 

Último día de clase… Muchas sensaciones, muchos sentimientos… Me ha parecido muy bien organizada la estructura de comprender y aprender sobre las distintas perspectivas de Justicia Social y poder enlazarlo con la Teoría Critica. Normalmente la obligación de leer textos o libros puede llegar a ser pesado, pero tengo que decir que he disfrutado con las lecturas, pero, sobre todo, la lectura del libro de Paulo Freire, La pedagogía del oprimido. Ha hecho que abra los ojos, que comprenda y visualice ciertos aspectos qué antes no había pensado o que no había profundizado, produciendo varias reflexiones a nivel personal comentadas anteriormente en las entradas al blog. Asimismo, conocer a Giroux y McLaren, autores muy comprometidos con su pensamiento, me ha parecido una información muy importante entorno a ello.

Me he sentido con la fuerza y esperanza de poder cambiar las cosas, no entiendolo a nivel mundial, sino a nivel personal, profesional… Pienso que dada la posición que tengas y vivas puedes aportar tu granito de arena y entorno a la educación como maestra, hay muchas cosas que cambiar que antes veía imposible y ahora las veo con más nitidez para poder resolverlas de alguna forma, o por lo menos soy más conscientes de ella.

Nos despedimos de dos asignaturas muy importantes y relevadoras para mí, han supuesto un antes y un después, que han conseguido que me enganche, que quiera saber más y poder aportar todo lo que pueda a mi vida.

Me hubiese gustado haber terminado la última sesión de forma presencial y poder aprovechado mejor la clase, además de que nuestro trabajo estaba más orientado de forma presencial. (¿Quién iba a pensar que durante una pandemia mundial íbamos a vivir la mayor nevada de la historia después de 50 años?).

Hemos cerrado la etapa con la muestra de nuestros trabajos finales grupales, mis compañeras/os, han realizado un grandísimo trabajo. Mis compañeras piratas nos han absorbido con la gran historia que han creado, un trabajo increíble y digno de valorar.

En el caso de mi grupo, hemos querido enfocarlo mediante un scape room, donde todas/os llegásemos a encontrar la llave mágica (praxis) que nos abriera las puertas hacia una pedagogía crítica resolviendo retos orientados en las clases tradicionales.

Puedo decir que he aprendido y disfrutado aprendiendo, he abierto los ojos y la mente, he sido consciente de mi evolución acerca de los distintos temas tratados, y creo que este sentimiento lo han sentido también mis compañeras/os, hemos crecido a nivel académico y personal, siendo un aspecto verdaderamente importante, y como se suele decir, no es un adiós, sino un hasta luego, es el principio y no el fin de un nuevo camino personal y  profesional, el cual no tiene final, donde poder mejorar, aprender y reflexionar.


Irene Fulgencio Gil

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