Sesión 10 de noviembre. Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. ¿Oprimido u opresor?
La
lectura de Paulo Freire, como educadores, nos aporta una perspectiva y cuestiones
que hasta el momento quizás, no hemos sido capaces de cuestionarnos. Pues,
estamos acostumbrados a prender una metodología, una forma de enseñar, formas
de trabajo en equipo o individual que beneficia a x contextos concretos desde
el ámbito educativo. Por ejemplo, en un contexto de centro de difícil
desempeño, resulta interesante emplear una metodología de aprendizaje
cooperativo con una finalidad integradora, de participación, etc. Es decir, nos
han aportado un libro de recetas concreto donde poder contar con diferentes
recursos para aplicar en diferentes contextos. Sin embargo, Freire nos
proporciona una mirada crítica de nuestras acciones como educadores,
permitiéndonos reflexionar incluso acerca de dónde nos encontramos. En este
sentido, Paulo Freire nos lleva a cuestionarnos la posición en la que nos
encontramos: ¿Somos oprimidos u opresores?
Para
poder comprender en qué posición nos encontramos, Freire habla de educación
como acto político; entendiendo como política pensando en una sociedad diferente
y, entendiendo educación como herramienta de cambio. Para poder comprender la
conciencia opresora, nos hace cuestionarnos acerca de ¿Qué enseñamos? ¿Cómo lo
enseñamos? ¿Cómo evaluamos? Un ejemplo de ello viene a ser la disposición del
aula. Pues, por ejemplo, en una disposición de clase magistral, el docente
actúa como agente que sabe, dejando al alumnado en una posición inferior.
Por
otro lado, en lo que respecta a qué enseñamos también nos cuestionamos varios
aspectos. Por ejemplo, no podemos hablar de justicia social con niños de la
forma en la que lo hace Rawls. Tenemos que partir de sus conocimientos e
intereses y hacerlo, por ejemplo, cuestionándonos sobre elementos del día a día
como son el uso de semáforos. Para ello, nos cuestionamos sobre ¿Quién se
beneficia? ¿Quién se perjudica? ¿Cómo podemos solucionarlo? Es decir, plantear
los conocimientos dentro del aula desde la visión problematizadora. Potenciar,
en ese sentido, el pensamiento crítico del alumnado. Pues, buscamos que el
alumnado sea autónomo, crítico y revolucionario. Pues, como define el autor, la
educación cambia a las personas que cambiarán el mundo.
Sin
embargo, volviendo a la cuestión inicial, nosotros/as como educadores ¿Hacemos
algo por cambiar la educación? ¿O nos limitamos a seguir aquello que nos dicen
que tenemos que hacer? Por mi breve experiencia como docente, he de decir, que
debemos de reflexionar mucho acerca de nuestras acciones en base al sentido que
enfocamos la educación que pretendemos desarrollar.

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