Los viajes de "los Gullivers"
Durante
esta segunda parte de la asignatura de Teoría Crítica, autores como McLaren,
Giroux, Freire, Kincheloe, etc. han trabajado aspectos influyentes para la
consecución de una sociedad justa. Así, podría mencionar algunos como el
autoconcepto, autonomía, consciencia crítica... Considero, son todas virtudes
sacadas de la educación emocional y del saber reconocerse, conocerse y saber
qué es lo que mueve a las personas a actuar, pensar y entender el mundo de la
manera en que lo hacen. También Jonathan Swift, escritor de “Los viajes de Guilliver”, libro que me
gustó bastante al leerlo hace no más de 10 meses, plantea un viaje interno
de reflexión personal y contextual a través de este personaje, Gulliver.
Como
digo, el libro relata los diferentes viajes del personaje por diversos países
que cada cual le ofrecían nuevas formas para plantearse las concepciones y
perspectivas que comprenden dicho lugar, con sus gentes, costumbres, etc. Quiero
pensar que, durante la asignatura, nosotros/as también hemos pasado por un
viaje similar.
Para
llegar a comprender esto un poco mejor, desglosaré algunos de los lugares en
los que Gulliver va cambiando a lo largo de su viaje la manera de entender el
mundo, o más bien, los mundos a los que aterriza, además de la manera de verse
y comprender a los diferentes personajes que se encuentra. Lilliput, el país en
el que las personas son diminutas, observa desde las alturas, se siente
imponente, poderoso, admirado e incluso temido. Pese a todo ese poder,
se niega a someter a esa nación y a las personas que la constituyen. Brobdingnag,
el país de los gigantes. En contradicción al anterior, aquí observa desde
abajo, siendo pequeño y asustadizo, incluso llega a resultar gracioso para sus
habitantes. Convirtiéndose en su “animal de compañía”, valora el amor de su
pequeña ama (pequeña de edad, no tamaño), pero se plantea razonamientos relacionados
con la libertad, el encierro, etc. En otro país, por ejemplo, en el cual todos
viven abstraídos, perdidos, casi fantasioso y ridículo, comprende que esta
manera de vivir, dejándose llevar con la cabeza “vacía”, no es productivo. Por último, tras varios países más, llega al
de los caballos, seres muy racionales, que comparten espacio con otros animales,
muy parecidos a los seres humanos, de una naturaleza que repudia al viajero por
asemejarse tantísimo a las personas. Siente admiración por los caballos y su
sociedad casi utópica, además de vergüenza, deseo de cambio y ejemplo.
Supongo que todo viaje nos cambia como personas. Ver otras
culturas, sociedades, planteamientos, etc. además de primera mano, saber valorarlas, intentar comprenderlas,
nos hace conscientes de lo que tenemos y sucede en la nuestra propia, añadiendo
que ayuda a cuestionarnos lo que es normal, o está establecido y el modo en que
se hacen las cosas. Creo que como buenos viajeros/as en busca de la promoción tan deseada de una Sociedad justa, equitativa e igualitaria, estos planteamientos de preguntarnos, valorar de manera crítica cada una de las prácticas que nos rodean, son aspectos muy relevantes para la consecución de dichas sociedades justas.
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