All I Want for Christmas is the Means of Production
Ahora que se acerca la Navidad y Mariah Carey ya está calentando motores para trabajar más que un niño de Bangladés en una fábrica de Inditex, me ha parecido buen momento para retomar la idea de educación que tienen, entre otros, Giroux y McLaren, en definitiva, la pedagogía critica.
Teniendo en cuenta que la pedagogía crítica, al contrario de
la educación bancaria, busca formar ciudadanos y ciudadanas críticos tanto con
la educación como con el sistema en el que se encuentran haciendo de ellos
personas autónomas que se valgan por sí mismas y teniendo muy presente que la
educación no es neutral sino que siempre será un acto político puesto que la está
cargada de ideología, es complicado que esta pedagogía se pueda dar en el
actual sistema en el que vivimos, el sistema capitalista.
Por esto, resulta difícil pensar que un sistema como el
capitalista deje florecer una pedagogía como en este caso es la crítica, ya que
iría en contra de sus intereses, puesto que, por definición, está pedagogía
crítica buscaría, cuanto menos, acabar con este sistema en el que las personas son
tomadas como simples números y como mano de obra para producir sólo en
beneficio de unos pocos y donde sus vidas prácticamente no importan.
La educación en el sistema actual en el que nos encontramos
buscar reproducir comportamientos de la sociedad en la que las ciudadanas y los
ciudadanos estamos inmersos y en donde no tenemos capacidad crítica, por lo
tanto, si no podemos pensar por nosotros mismos y la educación ya nos impone
cómo debemos comportarnos pensar o actuar podríamos pensar que no vivimos en
libertad. Alexander S. Neill decía que la educación sin libertad, da por
resultado una vida que no puede ser vivida plenamente. Además, la pedagogía critica requiere de la
critica social y de la acción política.
Así pues, creo firmemente, que dentro del neoliberalismo no
es viable llevar a cabo la pedagogía crítica, puesto que ésto no sería más que
un simple parche a un sistema que no da más de sí, por lo tanto, en este cambio
de paradigma el sistema capitalista debería caer y debería de florecer otro en
el que los seres humanos tengamos las mismas oportunidades y donde no existan
tantas desigualdades en un camino hacia la justicia social.
Por eso, para acabar con el capitalismo y poder llegar a la
pedagogía crítica, creo que sería un buen comienzo tomar los medios de
producción y que estos pasen a manos del proletariado para terminar con las
clases sociales, ya que las de arriba siempre imponen cómo pensar a las de
abajo y así, por lo menos, intentar desarrollar una pedagogía en la que sean
los alumnos y alumnas, los maestros y maestras y en definitiva toda la
comunidad educativa los que la construyan desde un punto crítico y en torno a
sus intereses y no a los intereses del neoliberalismo.

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