Una experiencia educativa que libera de la opresión.

 A medida que avanzaba en la lectura del oprimido de Paulo Freire, pensaba en los ejemplos que conozco de educación en Colombia sobre experiencias formativas que aún enmarcados en un sistema tradicional educativo logran movilizar a sus estudiantes fuera de límites culturales, sociales y políticos.

Y recuerdo el caso del colegio “Ángeles de Dios” ubicado en la ciudad de Cali, en el barrio Manuela Beltrán, de acuerdo al reporte de la Alcaldía de Santiago de Cali (2017) sus orígenes se remontan a una migración interna de otras regiones del país como Chocó o Tumaco azotadas por la violencia, que llegan a estos terrenos que eran utilizados para la agricultura, constituyendo asentamientos sin infraestructura. Teniendo en cuenta que Colombia es un país estratificado siendo el número 6 el más alto (mejores condiciones de vida de sus habitantes, mayores ingresos en la población), el barrio Manuela Beltrán se encuentra en el estrato 1, 23594 habitantes, tiene 4 parques iluminados con luz blanca, ningún centro deportivo o biblioteca; en cuanto a población infantil y juvenil la cifra es de 106727 niños, niñas y jóvenes de los 0 a los 19 años en el último censo poblacional, tiene altas tasas de asistencia escolar en la población que recibe el subsidio del estado SISBEN para la mayoría de rangos de edad cercanas al 90% pero baja en atención a primera infancia hacia el 75%. Dentro de sus problemáticas más relevantes a nivel social, se encuentra la delincuencia, la venta de drogas y problemas de salud pública.

Pareciera que todo está en contra para esta institución educativa, que educar en estas condiciones es una tarea titánica y quizás imposible, sin embargo su Directora, la Licenciada Tirsa Dionisia y su equipo de trabajo creen en el potencial de sus estudiantes y están revolucionando la forma de educar.  La Licenciada comenta que llegó al barrio Manuela Beltrán a inicios de los años 90s y decidió ayudar de forma extraescolar a sus sobrinos y vecinos porque los niños comentaban que no entendían nada en la escuela, así comenzó a enseñar a casi 40 niños, construyó el segundo piso de su casa y puso en marcha el colegio, que hoy cuenta con más de 1000 estudiantes. Su forma de educar es humanista, ha desarrollado estrategias para que ninguno de los niños o jóvenes se una a pandillas, trabaja desde el potencial de cada estudiante y reconoce sus habilidades, en 2017 fue reconocido como el mejor colegio de bachillerato en Colombia y en los últimos años como el colegio de la paz, la mayoría de sus estudiantes son víctimas del conflicto armado y dentro del colegio se producen transformaciones para la reconciliación y el perdón:

“Mi corazón estaba lleno de rabia y sentía un gran odio”, comenta Diana sobre ese episodio de su vida. Ya en Cali, ella entró al Instituto Ángeles de Dios. Sus papás escucharon que los niños y jóvenes que ingresaban allí habían vivido el conflicto armado en carne propia. En ese instituto Diana se hizo más fuerte y reconoció su condición de víctima de la guerra, lo que le ayudó a dejar el odio que sentía. (Entrevista tomada de https://pacifista.tv/notas/angeles-de-dios-el-colegio-de-llano-verde-que-forma-a-los-proximos-lideres-de-paz/)

Y creo que este es un excelente ejemplo de lo que Freire relata en la pedagogía del oprimido, crean espacios con niños, niñas y jóvenes para reconocerse como víctimas del conflicto (que para mi en este caso es también liberarse de la opresión), les permiten reconocer y expresar su rabia y dolor por lo que han vivido y por último se forman como líderes de paz con el compromiso de seguir construyendo paz, es para mi como lo expresa Freire  (2012) “La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora, tendrá, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo, en que una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.” (p35) Este colegio permite que los niños se liberen de los yugos de la violencia que han sufrido junto con sus familias, les da un lugar a lo que vivieron y les permite formas de expresión para sanar y liberarse.
La experiencia de este centro escolar me hace reflexionar sobre esas características que conversamos en clase que deben tener los docentes, ¿Cuánto importa la escuela?, cómo transformar incluso estando dentro del mismo sistema, y aunque a veces parece que todo está en contra creo que el mensaje de Freire centrado en el amor, en el diálogo, en la transformación del estudiante a partir de sus propias experiencias es algo que se puede lograr, lo veo en el caso de este colegio colombiano, en el que sus profesores saben que en su contexto la escuela importa mucho porque le arrebata básicamente vidas a la delincuencia pero además junto con los niños transforma para la paz. 

Fuentes: 
Alcaldía de Santiago de Cali (2015) Análisis de la situación integral de Salud. ASIS: ANALISIS DE SITUACION INTEGRADA DE SALUD TERRITORIO PRIORIZADO DEL BARRIO MANUELA BELTRAN
Alcaldía de Santiago de Cali (2017). Ficha de caracterización socio-económica de los barrios de Santiago de Cali (Diagnóstico Descriptivo) Recuperado de https://www.cali.gov.co/participacion/publicaciones/135184/comuna-14/genPagdoc1599=2
Freire, P. (2012) Pedagogía del Oprimido Siglo XXI Editores: Madrid.
https://www.youtube.com/watch?v=2O42ly6ygec
https://pacifista.tv/notas/angeles-de-dios-el-colegio-de-llano-verde-que-forma-a-los-proximos-lideres-de-paz/


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