Selfie de la educación

Si pudiéramos hacer una selfie al sistema educativo tal y como está hoy en día creo que no recibiría muchos likes en las redes sociales, es más, sería indicada como imagen no apropiada, como se hace en Facebook o Instagram, pues se la consideraría como una fotografía poco decente para el público, es más muchos se escandalizarían. Fracaso escolar, abandono y mediocridad serían protagonistas indiscutibles en la imagen. Como dijo la pedagoga Carmen Pellicer en una entrevista, para combatir y resolver esta situación es necesario un “cambio sistemático y de mentalidad, por parte de la escuela, familias y toda la red de apoyo social”. 

Henry Giroux dice que la educación no es neutral, y el sistema educativo español es claro ejemplo de ello pues está extremadamente politizado, pues los currículos cambian según un nuevo sistema político entra al poder, no existe una estabilidad, como ejemplo la LOMCE y ahora la LOMLOE. Todo tipo de educación es una lucha para elegir qué tipo de futuro queremos para los jóvenes (Giroux, H.) pero si estas pedagogías están orientada únicamente a aprobar exámenes o cumplir con los programas previamente establecidos no estamos caminando hacia la creación de espacios donde el alumnado asuma su conciencia crítica, no se les proporciona los conocimientos necesarios para que estos desenvuelvan sus capacidades, sino únicamente se les está sobreinformando, obligándoles a “aprender” de esa información para más adelante plasmarlo en un examen. Ahí acaba el proceso de “aprendizaje”.

 La pedagogía crítica se basa en la concientización, abordar temas sociales y desarrollar el pensamiento crítico y eso no es exactamente lo que se está favoreciendo en muchas instituciones. Está claro que también dado el devenir capitalista y globalizado se está obedeciendo a las pautas preestablecidas por estas características, pero sí que podemos actuar contra el gran monstruo que está afincado en nuestra sociedad. La educación por sí sola no puede derrotarlo, es necesario contar con el apoyo de una nueva estructura de relaciones, pues con la que contamos actualmente solo sirve para beneficio del poder. Si existe el auge del capitalismo, no podemos pedir democracia porque la primera no crea justicia ni está en favor de los poderes compartidos. Las aulas han de convertirse en espacios donde reconozca el papel de los educandos como agentes de transformación social, en ávida búsqueda de sociedades realmente democráticas, donde estos asuman su participación en la práctica social mediante una comunicación horizontal, de iguales a iguales. Hemos de dejar atrás viejas prácticas que no tienen absoluto sentido si queremos producir cambio. 

La escuela ha de generar preguntas y también respuestas a las preguntas por qué, para qué, a quién, cómo, cuándo y dónde enseñar, ya que no todos estamos dotados de los mismos caracteres, teniendo que atender a cada una de nuestras individualidades en una situación, espacio y tiempo determinados. Si pretendes correr hacia la transformación primero es necesario crear un movimiento social a partir de las escuelas construyendo alianzas con la sociedad para dar sentido a todo lo que se enseña y se aprende en la escuela. Sería triste ver como las selfies de la educación siguen siendo las mismas, repitiéndoselo año tras año, siendo su único cambio la calidad de la fotografía y los ojos que las ven, pero no lo que realmente debería: la educación misma. 



Farreras, C., (27 de agosto, 2019). La educación del siglo XXI. El sistema educativo español debe cambiar y afrontar el fracaso y abandono. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/vida/20190827/464269097968/educacion-ensenanza-nuevo-curso-escuela-profesores-fundacion-trilema-carmen-pellicer.html

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