Opr(esor)imido. Paulo Freire.



Durante estos días hemos empezado con “Pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire en el que durante los primeros dos capítulos han generado en mí un vaivén de pensamientos y reflexiones que antes no me habían surgido de forma tan clara y directa. El mundo en el que vivimos ¿tiene impuesta una educación liberadora o educación bancaria? Qué somos cada uno de nosotros ¿opresores u oprimidos? ¿estamos preparados para tomar las riendas de nuestra libertad, o vamos a seguir perpetuando la pasividad en la que creo (y seguramente crees) que estamos sumergidos? 



Tras la puesta en común en el aula me queda claro que todos somos conscientes de nuestra realidad, que nuestro sistema educativo, ya no solo el español, sino en la mayor parte del mundo, goza de protagonismo la educación bancaria, donde el educador se limita a narrar comunicados a los educandos (evitando todo tipo de comunicación) quienes como si de depósitos se trataran reciben pasivamente repitiéndolos y memorizándolos. Ya no solo en la educación, sino como dice mi compañera María en su aportación, esta lectura nos abre los ojos y nos da una bofetada de realidad sobre nuestra sociedad, sobre nuestra forma de vivir, pues en ella nos vemos reflejados como seres privados de libertad, hemos sido y creo que seguimos siendo partícipes de un proceso de dominación y deshumanización

Y a esto, uno la siguiente pregunta, en ese proceso de dominación y deshumanización, de qué lado estamos, ¿somos opresores u oprimidos? Seamos sinceros, la educación estaba y está en manos de opresores, hemos aprendido “de ellos” por lo que seguramente en algunos actos (consciente o inconscientemente) nosotros también nos hemos convertido en opresores, pero nos avergüenza y asusta pensar en que lo somos, y lo viable es mirar ese comportamiento en los otros, porque claro, somos incapaces de hacer eso a otra persona. 

Pero también he de afirmar que seguimos viviendo como seres oprimidos, pero ¿por qué? Tenemos miedo de asumir la libertad, de ser autónomos, tener el timón de nuestras vidas, de nuestras acciones, de nuestras elecciones…son demasiadas responsabilidades para un mortal, pero es un riesgo que tenemos que empezar a asumir si queremos ejercer nuestra libertad para dejar de ser oprimidos y deja de perpetuar la injusticia de la opresión. Freire dice que la liberación es un parto doloroso, pero decir que gozamos de ella no significa que realmente sea así, tenemos que conseguirla mediante la praxis (acción + reflexión) sobre nuestra realidad para poder transformarla (Freire, 1974, p. 71). La educación será nuestra gran aliada para conseguirlo, dice Freire, fomentando una educación liberadora, donde el educador mientras educa es educado por medio del diálogo con el educando, ambos sujetos se transforman y transformarán su sociedad. Nadie domina a nadie.



Suena como si de un sueño se tratase, o como si con pensar en ponerlo en acción fuese suficiente. Pero es lo que Freire me inspira, un pensamiento positivo de que en algún momento será posible. Soy consciente que es un proceso largo, pero es un cambio que tenemos que empezar a hacer todos, o acaso ¿quieres seguir siendo oprimido o convertirte en opresor? ¿quieres vivir en una sociedad en la que te considera un autómata que está al servicio de los opresores? ¿o te gustaría que tus futuros hijos, si los tienes, vivan una escuela necrófila donde se les considere como meros depósitos? Si alguna de estas preguntas te hace reflexionar significa que tienes que formar parte del movimiento transformador. 

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