La educación problematizadora-llave para abrir las cadenas llamadas opresión
Las clases sociales existen en todas las etapas de la historia, incluso en la actualidad, y la opresión se encuentra en distintos lugares y aspectos. Por ejemplo, la opresión económica debido a la creciente brecha entre ricos y pobres, la opresión política y la opresión educativa etc. En primer lugar, la opresión trata de un proceso de deshumanización gradual, constituido por el opresor y el oprimido, y ambos son interdependientes para dicho acto. No hay opresión si no existe cualquier de estos dos papeles. En la obra "Pedagogía del Oprimido" Paulo Freire expresa la naturaleza trágica y opresiva de la cultura del silencio.
Expresa Marcuse en "El hombre unidimensional" que, las técnicas se utilizan como herramienta para manipular y dominar los pensamientos de los seres humanos, especialmente en las sociedades industriales más avanzadas. Es posible que las personas hayan liberado sus manos hasta cierto punto, pero el grado de libertad o emancipación humana no se ha aumentado. Los oprimidos suelen tener dos características: dualidad y autodesvalorización. Quieren ser, pero temen ser además de creerse que no cuentan con habilidades. Están satisfechos con la seguridad que el estado actual les genera; acostumbrados a las estructuras de dominación que siempre han existido y temerosos del posible fracaso y la responsabilidad del cambio. Por otro lado, la clase dominante o los opresores aprovechan las técnicas, el miedo referido y el adoctrinamiento diario para mantener la opresión a fin de sacar sus propios intereses.
Para romper las cadenas de la opresión, es necesario primero despertar la conciencia de los oprimidos para que puedan comprender su situación y desarrollar un pensamiento crítico en el proceso de aprendizaje y diálogo. Tienen que ser conscientes que el mundo es dinámico y que la historia la hacen los propios seres humanos y no estar siempre inmersos en el fatalismo. Para ello, es esencial introducir un modelo innovador de educación, desde la concepción bancaria hacia la concepción problematizadora.
En el modelo tradicional de educación, el educador es visto como el único sujeto que cuenta con capacidades de educar, pensar, hablar y disciplinar mientras los educandos son tratados como recipientes en los cuales se depositan los conocimientos. En tales circunstancias, se ha convertido en un hábito para los educandos el aceptar y memorizar cualquier cosa que les den sin tener su propio juicio porque según los valores predominantes "cuanto más dócilmente uno se deja adoctrinar, mejor es". Así a los educandos se han puesto las cadenas convirtiéndoles en oprimidos mientras la educación puede considerarse como un proceso de opresión donde el educador es depositario y los conocimientos son depósitos. En dicho proceso, el educador se hace cargo del opresor, convirtiendo a cada individuo creativo como el educando en un recipiente, y este proceso de opresión también hace que la propia humanidad del educador caiga y muera en la relación del opresor y oprimido. El opresor y el oprimido, por otro lado, son términos relativos. Los educadores también son marionetas del sistema educativo, son individuos oprimidos producidos de este mismo sistema y la mayoría de ellos carentes de creatividad se unen a las filas para formar más oprimidos. Afortunadamente, Freire no se detiene en plantear la cuestión sino sigue su explotación y muestra una salida a la pedagogía del oprimido-en base al diálogo con respeto, igualdad y amor, se desarrolla la educación problematizadora donde tanto el educador como el educando son sujetos para intercambiar y compartir sus conocimientos mutuamente. Se educan el uno al otro y crecen juntos. Y por lo consiguiente, ayuda a establecer un verdadero modelo de pensamiento y acción, y la combinación de los dos. La educación problematizadora es la llave de la emancipación de los oprimidos, y la emancipación de los oprimidos lleva a la liberación de la humanidad de los opresores.
Por último, quería destacar que los seres humanos somos polifacéticos, y aunque en muchas ocasiones no nos hemos dado cuenta, una persona oprimida puede estar oprimiendo a otras al mismo tiempo. Por ejemplo, después de la Revolución del 89, la clase obrera se dio cuenta de que durante demasiado tiempo había sido olvidada y despreciada, en una situación desfavorable, pero de estar ya conscientes de eso, seguía oprimiendo y esclavizando a las mujeres que la rodeaban con la creencia de la inferioridad de naturaleza de ellas. Hasta el día de hoy, la sociedad está plagada de todo tipo de discriminación: sexismo, aporofobia, discriminación racial, etc. ¿Y cuántos de los que miran a los demás con tantos prejuicios y matices personales se quejan de estar oprimidos?
Donde hay opresión, debe haber resistencia y lucha. Necesitamos abrazar la reforma con coraje, racionalidad y una mente abierta para crear un mundo mejor con acciones prácticas.
Ma Shasha
Comentarios
Publicar un comentario