Ilíada Educativa.

 

Al analizar los términos, conceptos, ideas y actitudes de los que todo/a docente debería, al menos, tener en su repertorio como profesional, los cuales fueron sacados a la luz en la clase anterior, y añadiendo los textos y vídeos de Giroux y McLaren, me viene a la cabeza un símil que, a riesgo de llegar a parecer un poco discordante, no he sido capaz de evitar.

Con ninguna intención de posicionarme en bandos entre “malos” y “buenos”, además de todo lo que conllevó la historia del conflicto narrado por Homero en la Ilíada, la parte del incendio de Troya, tras la entrada de los griegos en la misma ciudad, quizás refleja la manera que tiene de ver y entender la educación estos personajes como Giroux y Mc Laren.

La pedagogía actual se enfrenta, en ocasiones, con cierta violencia a la manera que tiene el alumnado de ver e interpretar el mundo y sus propias concepciones del mismo. Con ciertas prácticas, metodologías y determinadas acciones académicas provocan el apagón de esa chispa necesaria para encender el fuego del ser críticos, de sentirse libres ante espacios represores que, en no pocas ocasiones, los pupitres convencionales producen. Así, las generaciones en edad escolar la acaban relacionando como algo aburrido, obligatorio y sin interés, ya que no muestran algo que les es útil para su día a día.

Es por esto que el pensamiento crítico pone en peligro esas prácticas que intentan reducir, con posiciones que no dan cabida a la elección de aquello que les gustaría aprender y que consideran importante, la imaginación a espacios alternativos para la actual sociedad, sumergida en la desigualdad, capitalismo...

Se trataría, por tanto, de enseñar el poder de la educación para poner freno a las amenazas de la injusticia, enseñanza precaria, y ofrecer modelos alternativos de pensamiento, relaciones, política, etc. adaptados a los intereses, valores y a las formas de comprender el mundo. Como dice Giroux, de manera muy revolucionaria y casi destructiva, es necesario una nueva sociedad, no sólo una nueva educación. Reformar la sociedad en la que estamos inmersos no cambiará nada, ya que son necesarios nuevos planteamientos, instituciones, etc. Todo esto gracias al fuego de la educación. De modo que al tomarla en verdadera consideración para conseguir mentes conscientes que no se dejen atrapar por los sistemas opresivos actuales, siendo críticas, curiosas, con diversos puntos de vista, etc, se crean nueva ciudadanía más justa. Somos los precursores para que arda Troya.

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