El ser humano como centro de la pedagogía


La pedagogía crítica consistiría en la educación problematizadora contraria a la bancaria que propone Freire. Esta pedagogía busca que la educación sea democrática, política, cultural, contextualizada y social entre muchas otras características. Los principios de la pedagogía crítica me recuerdan al pensamiento de Yayo Herrero (2018) reflexionando acerca de qué educación es la que debemos perseguir. Herrero señala cómo la educación y los sistemas educativos sustentan una gran responsabilidad en la construcción de estructuras alternativas, cooperativas y concienciadas. Para ello plantea 7 claves que habrían de guiar el modelo actual teniendo en cuenta las bases de la pedagogía crítica y que se pueden resumir en: 

• Colocar la vida en el centro, reconociéndonos como seres dependientes y parte de una gran red de formas de vida.

• Vincularnos al territorio próximo, de manera práctica y afectiva.

• Alentar la diversidad y cuidarla.

• Tejer poder comunitario y rescatar el placer de hacer las cosas en común.

• Hacer acopio de saberes que permitan la sostenibilidad.

• Desenmascarar el actual modelo de desarrollo y saber rebelarse, participar y organizarse.

• Experimentar alternativas.


Situar estas propuestas de Yayo Herrero en el centro de la educación implica, a grandes rasgos, recuperar el valor de lo humano, lo afectivo y lo sostenible como base de la educación. Además propone que el bienestar de todxs y el “buen vivir” sean el objetivo principal del desarrollo y de la educación y no el enriquecimiento económico.  Y esque tanto Yayo Herrero como la pedagogía crítica y la justicia social destacan precisamente la búsqueda de la horizontalidad del aprendizaje, respetando el conocimiento previo de lxs educandxs lo que potencia la autonomía y empoderamiento de éstxs. Esta educación debe ser contextualizada y atender a las necesidades locales de cada comunidad concreta teniendo en cuenta la relación entre la pedagogía y la democracia como enfatiza Henry Giroux.

Asimismo, se buscan alternativas transformadoras que rompan con la educación tradicional mediante nuevas estrategias y metodologías que respeten la diversidad, lo cual para Herrero es básico para crear una educación verdaderamente significativa. Se trata de impulsar una educación que respete la diferencia y la libertad de pensamientos y fomente la conciencia crítica, mediante la cual se busca acabar con la supremacía cultural occidental que muchas veces desarrollan los libros de texto y lxs profesionales de la educación. Además, como educadora social me gustaría destacar la importancia que le da Herrero a la educación en las calles, fuera del ámbito académico y formal, potenciando la idea de que mediante las relaciones sociales también se construye aprendizaje ya que como alega la pedagogía critica, el conocimiento no solo se da en un aula.

Por otra parte, la pedagogía crítica apuesta por la humanización de la educación en la que como sostiene Herrero la vida y el ser humano y su pleno desarrollo sea el centro de cualquier materia. Como nos ha mostrado Freire, la educación no es neutral y nunca lo será y quien diga lo contrario estaría ante un gran error. Puesto que la educación trasmite unos ideales y formas de pensar, ahora bien éstos pueden ser meras narrativas vacías de significado o pueden ser un conocimiento concientizado y crítico que socialice y potencie una reflexión crítica del mundo que nos rodea. Y esque aquellxs docentes que admiran la educación como mera transmisión de hechos abstractos son aquellxs que como debatimos en clase de Ciencias para la Justicia Social con Araceli establecen límites entre las asignaturas o materias que deben impartir y el resto de facetas del alumnado sin tener en cuenta que somos seres sistémicos y que es imposible separar la vida profesional de la personal como tanto se farda en la sociedad capitalista de nuestros tiempos ya que una influye en la otra. Si tenemos una concepción de la educación contraria a rellenar vasijas más conocidxs como estudiantes tal y como apunta Freire, estaremos ante una concepción gramsciana en la que enfatiza el rol de lxs educandxs como intelectuales o filósofxs que buscan la reflexión y crítica de lxs educandxs y no la mera transmisión de hechos inconexos y abstractos.

            Finalmente, destacar que la pedagogía crítica y la justicia social están estrechamente relacionadas puesto que el profesorado es visto como unx intelectual críticx que genera cultura y no es unx merx trasmisorx. Por lo que para poder alcanzar una educación bajo los preceptos de la justicia social se deberían eliminar aquellas evaluaciones externas que empujan a lxs educadorxs a preparar a lxs educandxs exclusivamente para pasar satisfactoriamente unas pruebas que solo atienden a la capacidad memorística de éstxs. Otra característica que une a la pedagogía critica y la justicia social es que ambas ven a lxs educandxs como agentes de transformación social por lo que se les debe preparar en unos conocimientos concientizados con destrezas para poder desarrollarse integralmente tanto en el futuro como en la actualidad. Y otro rasgo que une a ambas es el ímpetu de crear comunidades conectadas y comprometidas en las que se tenga en cuenta que la escuela no se encuentra aislada del mundo sino que está inmersa en un contexto tanto social, como económico, político, cultual … y debe ser tenido en cuenta.

 

 

 

Fuentes:

  •    Herrero, Y. [FUHEM]. (12 de julio de 2018). Yayo Herrero: Educar para la transformación ecosocial. [Vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=jvYGZ6JLNf0&feature=youtu.be
  •    McLaren Peter y Kincheloe J.L (2008). Pedagogía critica. De qué hablamos, dónde estamos. Critica y fundamentos.
  •    Ramírez Bravo, Roberto. (2008). La pedagogía crítica. Una manera ética de generar procesos educativos. Folios, 28, 208-119.  

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