El método Freiriano en nuestros días
El
método de Freire sigue las premisas de una educación activa, dialógica, critica
y permanente, sin embargo, personalmente me ha costado mucho poder
esquematizarlo para poder entender bien sus partes. Después del pequeño ensayo
realizado en clase y el que presentaré ahora mismo sigo sin estar muy segura de
si lo he entendido bien… en fin en este momento creo que se puede dividir en 3
fases las cuales iré presentado y comentando a lo largo de esta reflexión.
La
primera fase consiste en la contextualización de los conocimientos y
aprendizajes. Aquí lxs educadorxs deben acercarse siempre de forma respetuosa
al contexto del pueblo o por ende de lxs educandxs para así poder brindar un aprendizaje
bidireccional a favor de sus necesidades. Asimismo cabe destacar la importancia
de adaptar el vocabulario a lxs estudiantes ya que muchas veces alegamos que
éstxs no hacen caso o no prestan atención a lo que enseñamos sin caer en la cuenta
de que realmente no nos están entendiendo (y no siempre se debe a la barrera
del idioma o al uso de vocabulario específico) sino porque estamos narrando una
serie de hechos y hazañas que no son conocidas por ellxs en su contexto por lo
que las perciben como abstractas y vacías de significado tal y como el ejemplo
de los campesinos que nos muestra Freire. Todo esto me ha recordado a dos de
las metodologías que hemos visto en la asignatura de Metodologías didácticas para
la Justicia Social, las comunidades de aprendizaje y el APS. Ambas metodologías
son todo lo contario de lo anteriormente mencionado por lo que se pueden
clasificar a la perfección con lo que Freire denomina “educación problematizadora”.
Ya que ambas tienen como base entre otras, atender al contexto y necesidades de
lxs educandxs para la construcción del proceso de aprendizaje.
Asimismo
destaca el ímpetu de Freire por enfatizar la importancia de confiar en el
pueblo como personas portadoras de conocimiento y experiencias. Y esque creo
que esto es clave para poder llevar a cabo una educación significativa y
motivadora. Ya que como bien remarca Freire el ser humano es un ser “en situación”,
es decir, siempre estamos siendo tanto a nivel informal, no formal como formal
por lo que se debe tener en cuenta todo el bagaje experiencial que posee cada persona
atendiendo siempre a la diversidad de este conocimiento. Esto no es algo nuevo
para nosotrxs puesto que es sabida la enorme influencia en la motivación y autoestima
del educandx del famoso efecto Pigmalión en el proceso educativo tanto para lxs
más pequeñxs como para lxs mayores, sin embargo, pese a ello en nuestro sistema
educativo actual se sigue ignorando y seguimos observando docentes que perciben
a sus educandxs como “vasijas” a las que hay que llenar como bien dice Freire.
Toda
esta importancia de la contextualización y atención a las necesidades del
pueblo o educandxs se debe a que si de lo contario imponemos un programa hecho por
nosotrxs sin un diálogo previo este aprendizaje será totalmente invasivo o
incluso puede ser percibido en diferentes contextos como colonialista y euroccidental.
Y al mismo tiempo lxs educandxs se sentirán dominadxs y no sujetxs de su propio
pensar.
La segunda etapa del método cosiste
en seleccionar las palabras “generadoras” las cuales consisten en aquellas
realidades que son significativas e interesantes para la realidad de lxs
educandxs. A partir de éstas se inicia el proceso de reflexión en busca de la
objetividad. Y la tercera y última fase es la de la acción, la cual a su vez se
divide en 3 fases: motivación del pueblo a través de las palabras generadoras y
la problematización de las realidades, el desarrollo de materiales de
aprendizaje adaptados y por último nuevamente la decodificación para crear nuevos
aprendizajes a partir de estas palabras “generadoras”.
Por
otro lado, me ha parecido muy interesante la relación directa entre las características
de la educación antidialógica la cual se define por la conquista, la división,
la manipulación y la invasión cultural con las 5 caras de la opresión de Iris
Marion Young. Y como la solución de ambas sería la acción dialógica que por su
parte se caracteriza por ser: la colaboración, la unión, la organización y la
síntesis cultural.
Otra
idea que me gustaría rescatar en la que mis compañerxs también han incidido es
la del liderazgo. Este liderazgo que surge tras la liberación de lxs oprimidxs no
puede pensar para las masas o sin ellas sino junto a ellas por lo que debe ser según
Freire solidario. Sin embargo, después de la conferencia que tuvimos en
perspectivas con Ángel Puyol creo que más bien debería haber una relación de
fraternidad entre la figura del liderazgo y el pueblo ya que la solidaridad
tiene una concepción más bien paternalista y/o colonial de asistencialismo ya
que podemos solidarizarnos con el pobre pueblo oprimido, sin embargo, esta
solidaridad no exige de una reflexión y autocrítica acerca de esta problemática
privilegiada. Es decir, con la solidaridad no se plantea la causa de esta
enorme injusticia, simplemente “se ayuda” a lxs demás desde un afán de
salvadorxs caritativxs. De lo contrario, la fraternidad si exige de esta
reflexión y crítica problematizadora de la realidad que nos rodea. En base a
esto hay una frase de Freire que lo explica muy bien, y esque entre ambos debe
haber “un pensamiento de compañerxs, no de señorxs”. Por lo cual debe ser un liderazgo
con características hipocráticas pero que desemboque en uno democrático ya que
creo que en todo grupo de personas naturalmente emerge y es necesario un líder lo
cual no tiene porque ser negativo. Asimismo, destacar que el papel de este líder
es principalmente como alega Freire el de guiar al resto de sus iguales en la problematización
de la realidad.
En
definitiva, al igual que la aportación del blog de la semana pasada y este,
creo que se puede ver claramente que es un libro que encaja a la perfección con
todas las asignaturas del master ya que esta valiosa obra efectivamente con
cada una de sus palabras e ideas tiene la esperanza de conseguir una educación que
edifique una sociedad regida por la justicia social. Por ello me gustaría cerrar
esta reflexión tal y como cierra Freire su obra,
“[…] nuestra confianza en el pueblo, Nuestra fe en las personas y en la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar.” (1969 p.171)
Fuentes:
- Freire, Paulo. (1969). Pedagogía del
oprimido.
- Ocampo López, Javier. (2008). Paulo Freire
y la pedagogía del oprimido. Rhela, 10, 57-72. Recuperado de https://revistas.uptc.edu.co/index.php/historia_educacion_latinamerican/article/view/1486/1482
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