El diálogo con la calavera.
Durante todo el proceso de lectura e inmersión que he pasado con el libro de “Pedagogía del oprimido” no he podido evitar sentirme retado al plantear y reflexionar, de forma autocrítica, acerca de mis prácticas, no sólo como profesional de la educación, también como ciudadano.
Al igual que en la obra de Shakespeare, en la que su personaje más latente, Hamlet, se plantea su condición de existencia y actuación, he pasado por un diálogo interno similar que podría ser también resumido en un “ser, o no ser”. Surgiéndome aquellas inquietudes que más me mueven al plantear y tratar ciertos temas, la autocrítica ha provocado que sea más consciente de cuestiones sobre cómo actúo, o dejo de hacerlo y qué es lo que debería hacer, o no. Como personas que vivimos en sociedad tenemos muchos roles a lo largo de nuestras vidas y, no por ser docentes debemos ser santos, como mencionó el profesor Javier Murillo en clase. Somos personas con fallos, que comenten equivocaciones, con inseguridades, etc. Esta faceta de la profesión, por llamarlo de algún modo, está atado, o vinculado en no pocas ocasiones a los estereotipos. Hay que ser conscientes y capaces de no permanecer en estas capas superficiales y valorar que, detrás de todo esto, hay personas y realidades que pueden ser gravemente afectadas por una serie de cuestiones que se creen reales, refiriéndome a todas las personas del mundo y los prejuicios.
Retomando lo anterior, a pesar de esta fase de autocrítica, no podemos permanecer en una posición neutral, encabezada por esta parte de crítica, siendo meros/as activistas teóricos, pensando y defendiendo los derechos y deberes de la población, sino también intentar acercar esas posturas e ideas más allá del pensamiento, dinamizando y actuando para generar con ayuda de herramientas, como esta autoreflexión y la verdadera acción en la comunidad. Poseer esta actitud se traduce en demostrar conciencia, sensibilidad y compromiso, pues como bien dice Freire, sin acción no hay mejora, haciendo alusión a que las palabras pueden caer en saco roto y quedar vacías, si solo se quedan en ese estado de simples palabras.
Es por esto que cuando menciona el aspecto de liderazgo, puede que lo esté dirigiendo de una manera también dual entre lo interpersonal e intrapersonal, de un modo más intrínseco, ya que esto radica además en “lanzarnos” a la acción y salir de la zona de confort, o temerosidad, para dejar esa parte reflexiva y autocrítica y comenzar a generar verdaderos cambios y avances
Referencia
La influencia de hamlet en la historia cultural: Hamlet y el arte. marina cervilla gonzález. (2012, miércoles, 18 de enero de). Retrieved from http://hamletinflu.blogspot.com/2012/01/hamlet-una-de-las-obras-literarias-mas.html

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