5 caras de la opresión y la pandemia.

 

La situación de la pandemia mundial ha puesto en jaque al mundo entero; sistemas sanitarios colapsados, confinamientos totales, las “colas del hambre”, situaciones de guerra… en definitiva, ha puesto sobre la mesa el problema de la Justicia Social. Durante esta pandemia, he repensado en diferentes ocasiones si esta situación hubiera sido distinta si el capitalismo y el neoliberalismo no dominara el mundo.

Hasta justo antes de la pandemia, el sistema capitalista en términos de Iris Marion Young nos tenía bajo el yugo de la opresión en todas sus caras. Pero, con la situación de emergencia sanitaria y social se han sacado a la luz esta opresión, que no ha hecho más que aumentar en estos tiempos tan drásticos.

·         Explotación: la confección de la ropa es bien sabido por todos que se hace bajo unos elementos de explotación infantil y obrera en países asiáticos (entre muchos otros), las minas de coltán para los teléfonos y dispositivos electrónicos, repartidores de comida como falsos autónomos. Todos ellos han seguido trabajando sin descanso, sin atender a las necesidades sanitarias, aprovechando para sacar un mayor rendimiento económico. La revista Forbes ha publicado que algunos de los mayores empresarios han llegado a duplicar sus ganancias en los meses de marzo y junio.

·         Marginación: aquí pongo el foco en los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros), que nos lo venden como centros de protección, pero resulta que son cárceles donde marginan a las personas inmigrantes sin motivo alguno hasta que los echan. Hacinados en tiempos donde la distancia y la higiene son cada día más necesarios, sin pudor, les da igual, para ellos no son personas.

·         La carencia de poder: dentro de esta podemos incluir al 75% o más de la sociedad, donde vivimos a merced del mercado y las decisiones de bancos y entidades privadas, porque como bien sabemos, aunque votemos, el capitalismo tiene la última palabra, y esto ha quedado totalmente reflejado en la actualidad, donde nos estamos volviendo sumisos, suplicando por puestos de trabajo donde las condiciones no son las mejores.

·         El imperialismo popular: a día de hoy si sigue censurando el feminismo, a los gitanos, a las poblaciones indígenas y a muchas minorías. Homenajes con misas, izados de banderas gigantes, y demás costumbres que solo tienen por suyas las esferas más altas de la sociedad, donde no es significativo para el resto de la sociedad.

·         Violencia: quizás este sea un punto muy sensible, a fecha de hoy si siguen produciendo al día más de cien desahucios. Para mí eso es violencia institucional, echar a personas con dependencia, con menores a su cargo a vivir en la calle, todo por un sistema capitalista donde lo único que busca es aumentar la riqueza de algunos bolsillos. En cuanto a violencia física, y esto es una opinión muy personal; pedir más medios sociales y públicos es repelido con violencia, pero protestar por el egoísmo y una pseudo-libertad si es legítimo.

Se me ponen los pelos de punta al pensar todas estas situaciones, incluso a veces se me han escapado lágrimas. Ahora que ya conocemos la crueldad del sistema, es cuando desde la ciudadanía debemos pensar en un futuro mejor, en alzas de fomentar una verdadera democracia con unos fines sociales, porque si este sistema sigue, con el tiempo irá endureciéndose más.

Comentarios

  1. En primer lugar Nacho, decirte que estoy en total acuerdo con tu análisis, no obstante, me gustaría lanzarte una pregunta:

    ¿Qué podemos esperar de un país cuyo máximo representante es descubierto en varios delitos de corrupción y se le permite huir del país sin rendir cuentas en plena pandemia?

    Tras este suceso (poco sorprendente para muchos) lo primero que tendría que haber hecho España es dar la oportunidad a la población de decidir si la sangre borbona sigue o no representando al país, si se quiere seguir alimentando un régimen en el que simplemente por nacer en el seno de una familia real se representa a toda una sociedad o si los ciudadanos prefieren una república. Este suceso daría lugar a JUSTICIA SOCIAL, sin embargo, la carencia de poder del pueblo se manifiesta una vez más.

    ¿Qué podemos esperar de un congreso que en plena pandemia sigue con peleas partidistas o promoviendo movilizaciones/concentraciones de ultraderecha?

    Ahora viene la parte más dura para mi, todos los sucesos que comentas en tu análisis son acertados, pero llevan siéndolo y permitiéndose desde hace demasiado tiempo, no solo por parte de las esferas más altas, sino también por nosotros mismos. En las generaciones jóvenes abunda la ignorancia y el desconocimiento e impera el consumismo, estos hechos permiten que el sistema siga en funcionamiento y se endurezca, ya que nuestras acciones lo alimentan aun sin saberlo en la mayoría de las ocasiones. Se debería crear conciencia, advertir de las consecuencias que tienen nuestros actos, por insignificantes que parezcan, sólo desde este punto de partida las nuevas generaciones podrían cambiar al menos de forma individual y promover ciertas prácticas morales y comprometidas socialmente con los de su alrededor.

    Pero, ¿qué podemos esperar de una juventud que mientras mueren sus mayores hace fiestas clandestinas?

    La finalidad de mi comentario es la autorreflexión, el mal ajeno ya lo hemos visto, pero ¿qué podemos hacer nosotros mismos por mejorar? ¿Estamos haciendo lo suficiente?

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