¿Redistribución o reconocimiento?

 

¿Solo redistribución? ¿Solo Reconocimiento? ¿O ambas?

 Como las anteriores semanas, sigo con mi mente llena de preguntas, dudas… Y aun me cuesta centrarlas y ponerlas en algún orden lógico.

Es cierto que, hay cuestiones que te planteas de tal manera que es tan superficial que no eres del todo consciente lo que ello supone, me refiero a pensar sobre el concepto que llevamos hablando desde el principio y es ¿Qué es Justicia Social? ¿Hay alguna forma adecuada de enfocarla? ¿Encontraremos la llave para solucionar y erradicar lo que significa?

Tengo que admitir que las primeras teorías como la utilitaristas, la comunitaristas, las capacidades… Me cuesta encontrar el llamado quid de la cuestión, y considero que veo más inconvenientes que ventajas, pero es cierto que gracias a las primeras teorías hemos podido seguir el camino de, qué es justicia social y cómo podemos abordarla.

Pero con esta última sesión, voy encontrando el sitio que considero más coherente, y no sé si será el más adecuado, pero con lo que hemos podido conocer y con las aportaciones en clase, se podría decir que es un mix de todas, aunque falta otra teoría que puede hacerme cambiar de idea.

Honneth afirma que a partir del reconocimiento se pueden explicar todas las injusticias, y no sería necesaria ninguna más, pero coincido con Fraser que es un conjunto de redistribución y reconocimiento, se necesita de las dos. Además coincido con Freire que el reconocimiento se entiende como un concepto cultural, asociado una transformación social.

Me parece muy interesante la afirmación de Young, pues expresa que las personas somos responsables de las injusticias ya sea por omisión o por ejecución, y coincido con ella, dadas las circunstancias en las que hemos vivido y las que vivimos, durante nuestra vida somos conscientes (en menor o mayor medida) de los acontecimientos que ocurren, siendo partícipes de ello. Creo que en la sociedad que vivimos totalmente conformista, omitimos grandes injusticias que hasta nos perjudican a nosotras y nosotros mismos y no somos del todo coherentes, al decir que queremos el bien común, cuando ni nosotras somos conscientes de ello, ni luchamos por lo verdaderamente importante, la justicia social.

También reflexiona sobre las distintas caras de la opresión, siendo esta de carácter estructural, social. Estas caras son la explotación, la marginación, la carencia de poder, el imperialismo cultural y la violencia. Creo que todas y todos somos conscientes que estas caras de la opresión de la que habla Young, son tan visibles a día de hoy, que asusta bastante la idea, pues no hace falta irse muy lejos para darnos cuenta. Las caras de la opresión pienso que se van adaptándose según la etapa de la historia, es decir, la opresión que se vivía antes, no es exactamente igual a la de ahora, además considero que ahora las caras de la opresión en algunos o casi todos los contextos pueden pasar desapercibida.

Además me parece my importante poner nombre a lo que nos rodea, a los acontecimientos. Cuando nombramos, somos conscientes de eso, si no fuese así es como invisibilizarlo, no reconocerlo. Por ejemplo en Teoría Crítica hemos hablado de aporofobia y gerontofobia, dos términos creados por Adela Cortina, y considero, que gracias a ellos, nos acercamos cada vez más a las injusticias que estas suponen, damos voz y visibilización a lo que ocurre, siendo más conscientes de ello.

Asimismo, según el texto que habla sobre Young, una de las afirmaciones que más me han llamado la atención es la de Giroux, pues expuso que “se liberó cuando empezó a tener su propia conciencia de grupo”. La de Tubman “habría habido muchas más personas libres si hubieran sabido que eran esclavos” y Freire afirma que “la forma de liberarse de esta opresión es a través de la conciencia de uno mismo”. Y pienso que esto es casi el primer paso para luchar por la justicia social, ser conscientes que estamos oprimidas y oprimidos, y que de alguna forma u omitimos y/o ejecutamos injusticias sociales, por estar subordinadas y subordinados, por no tener conciencia propia tanto individual como grupal.

Esto me crea la pregunta de ¿Estamos siendo oprimidos ahora? ¿Estamos todos oprimidos de igual forma? ¿Las religiones son opresivas? ¿Imponen conductas o ideas al individuo? ¿Todas y todos queremos la misma idea de libertad, de justicia social? ¿Podemos llegar a un consenso mutuo? ¿Cómo?

Como conclusión, pienso que los tiempos en los que estamos viviendo hace falta una redistribución económica de las injusticias sociales para ayudar a los más vulnerables, pero también considero que no solo con la redistribución valdría, es decir, tiene que existir un reconocimiento del colectivo en particular. Creo que cada persona quiere y necesita que se le valore como persona que es, apoyándonos en la fraternidad y dignidad de cada una y uno, es por consiguiente, la necesidad de respetar y querer conocer, cooperar y contribuir en la sociedad. Si no existe ese reconocimiento por parte de la sociedad y por parte del individuo, poco vale esa redistribución, lo asemejo como al pájaro que está en una jaula muy pequeña con poca comida, y se decide cambiar de jaula a una más grande con mayor cantidad de alimento, este cambio, esta redistribución le proporciona mayor espacio y comida pero sigue encerrado, sin que se acepte su libertad y derecho, es decir, sin su reconocimiento como pájaro.

 Irene Fulgencio Gil

 

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