Martha Nussbaum - Reflexiones postlectura
Es curioso cómo mi cerebro experimenta un conflicto cognitivo cada vez que leo a un autor y su ideario sobre justicia social. Entiendo que es parte del proceso de aprendizaje y conformación de una idea clara, pero cada vez me encuentro más confusa. Me identifico con multitud y variedad de ideas, lo cual considero lícito ya que algunas teorías más que ser excluyentes deberían ser complementarias.
Martha Nussbaum es la autora que he leído recientemente y siento afinidad con ella por su visión emocional de la sociedad y por ende de la justicia social. Admiro su multidisciplinariedad, ya que parte de distintos ámbitos, como la filosofía política, la literatura, el derecho o la emoción. De primeras pareciera que nada tienen que ver, pero creo que es precisamente esta variedad la que hace que su teoría sea integral. Coincido además en que la teoría de Rawls es deficitaria, en tanto que excluye determinados colectivos que participan en la sociedad, además, aunque me gusta el enfoque que parte de un estado originario con un velo de ignorancia, también me parece utópico, por lo que el enfoque de capacidades de Nussbaum podría ser factible en mayor medida. Su cosmopolitismo ético, democrático y liberal me parece acertado aunque ambicioso por la configuración actual, el globalismo al que nos enfrentamos diariamente hace que las necesidades también sean globales y diversas, por lo que llegar a un consenso de necesidades esenciales sobre las que construir los derechos humanos para respetar su integridad y dignidad, se me antoja complicado.
Sin embargo, igualmente coincido con su deseo de ampliar la visión social, para crear una “conciencia colectiva”, con esto quiero decir, que cuando más observemos y analicemos la diversidad que nos rodea, más desarrollaremos nuestra faceta empática y compasiva y con ello nos acercaremos a la búsqueda de unos intereses comunes que luchen por justicia social.
A pesar de considerar que el ser humano es egoísta por naturaleza (como manifesté en mi anterior post) quizá por su instinto animal, como criatura gregaria y social que es, pertenece a un grupo, y es esta pertenencia y el conjunto racional-emocional de su desarrollo el que le lleva experimentar compasión, empatía y simpatía, aunque estos mismos choquen con su ego en ocasiones. Por tanto, me surge la necesidad empaparme de más perspectivas, para encontrar la manera o la inspiración para sacar este lado emocional y altruista que, aunque silencioso en muchas ocasiones, habita en nosotros.
Martha Nussbaum es la autora que he leído recientemente y siento afinidad con ella por su visión emocional de la sociedad y por ende de la justicia social. Admiro su multidisciplinariedad, ya que parte de distintos ámbitos, como la filosofía política, la literatura, el derecho o la emoción. De primeras pareciera que nada tienen que ver, pero creo que es precisamente esta variedad la que hace que su teoría sea integral. Coincido además en que la teoría de Rawls es deficitaria, en tanto que excluye determinados colectivos que participan en la sociedad, además, aunque me gusta el enfoque que parte de un estado originario con un velo de ignorancia, también me parece utópico, por lo que el enfoque de capacidades de Nussbaum podría ser factible en mayor medida. Su cosmopolitismo ético, democrático y liberal me parece acertado aunque ambicioso por la configuración actual, el globalismo al que nos enfrentamos diariamente hace que las necesidades también sean globales y diversas, por lo que llegar a un consenso de necesidades esenciales sobre las que construir los derechos humanos para respetar su integridad y dignidad, se me antoja complicado.
Sin embargo, igualmente coincido con su deseo de ampliar la visión social, para crear una “conciencia colectiva”, con esto quiero decir, que cuando más observemos y analicemos la diversidad que nos rodea, más desarrollaremos nuestra faceta empática y compasiva y con ello nos acercaremos a la búsqueda de unos intereses comunes que luchen por justicia social.
A pesar de considerar que el ser humano es egoísta por naturaleza (como manifesté en mi anterior post) quizá por su instinto animal, como criatura gregaria y social que es, pertenece a un grupo, y es esta pertenencia y el conjunto racional-emocional de su desarrollo el que le lleva experimentar compasión, empatía y simpatía, aunque estos mismos choquen con su ego en ocasiones. Por tanto, me surge la necesidad empaparme de más perspectivas, para encontrar la manera o la inspiración para sacar este lado emocional y altruista que, aunque silencioso en muchas ocasiones, habita en nosotros.
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