Intervención educativa en centros penitenciarios desde las 3 Rs y la paridad participativa
Una
de las instituciones en las que se comete más injusticia social son los centros
penitenciarios y como educadora social confío en la educación como motor de cambio
de las personas y creo que al igual que debe existir el castigo como muestra
del daño cometido a la sociedad también es importante a la par una buena
educación que nos enseñe a vivir adecuadamente con nosotrxs mismxs y con la
sociedad cuando finalice el período de privación de libertad. Esta debe ser una
educación basada en la justicia social que según Fraser debe seguir el modelo
de las 3 Rs: redistribución, reconocimiento y representación.
Desde mi punto de vista en los centros penitenciarios se encuentran
aquellas personas que no han sabido-podido adaptarse a la vida en libertad, o
que más bien han recibido una educación que no les ha ayudado a ello o que
muchas veces ni la han recibido. Por ello, debemos luchar por visibilizar la
importancia de la pedagogía y la educación desde la justicia social como
alternativas a esta educación errónea. Se deben buscar modelos educativos que
tengan un alcance integral y sistémico de cada persona, aunque se parta del
clima adverso de las prisiones. La justicia social es muy importante
dentro de los centros penitenciarios ya que muchos de los actos delictivos de
lxs presxs provienen de situaciones de injustas, pobreza y marginalización que los
ha llevado por el mal camino.
Además, los centros penitenciarios
deben aspirar hacia una comunidad educativa, de manera que dejen de estar
aislados, sino que deben estar en contacto con toda la sociedad. Se deben tener
en cuenta cinco grandes áreas de
actuación, a saber: programas de intervención, enseñanza reglada y formación,
trabajo e inserción laboral, ocio y cultura, y programas deportivos. Asimismo,
no hay que confundir educación con escolarización,
no es lo mismo obtener un título a estar educado, ya que la educación es un
conjunto de aprendizajes que se da durante toda la vida, en cambio la
escolarización no es un proceso que abarque tanto tiempo.
Y
esque la gran problemática es que tanto la educación impartida en el sistema
educativo que tenemos en libertad como el de las cárceles no tiene en cuenta la
justicia social y sus características. No es una educación que reconozca a lxs
presxs que parta de las necesidades reales de cada persona, para que de esta
manera poder alcanzar un aprendizaje significativo y útil. Es una educación que
no tiene en cuenta a las personas partiendo de sus historias de
vida, carencias personas, contexto en el que viven… sin olvidar que no es empática
ni ayuda a comprender a lxs demás ni a ponernos en su piel.
Por
ello atendiendo al pensamiento de Nancy, en cuanto a la redistribución debe ser
una educación en la que se distribuya de forma justa y equitativa el conocimiento
y el saber para que una vez que termine el período de encarcelamiento puedan contar
con una igualdad de oportunidades y de trabajo. En cuanto al reconocimiento, es
clave ya que los centros penitenciarios son lugares donde se aplica la lógica
del sometimiento apropiándose totalmente de los sujetos de manera que estos
dejan de “ser”, son un simple número y no tienen entidad por lo que se debe
reconocer a lxs internxs como seres humanxs, no se puede definir a una persona
por el delito que ha cometido. Los delitos configuran los actos de ser del
momento, pero no en el futuro. En un momento de su vida pudo haber sido unx
ladrón/a, pero eso no quiere decir que lo vaya a ser siempre, ya que puede
haber un cambio en el futuro si la persona realmente así lo quiere. Debemos reconocer
que lxs seres humanxs no somos estáticxs, podemos cambiar y mejorar
continuamente y no es justo que nos estén recriminando continuamente por
nuestro pasado. Asimismo es muy importante debido a que si no somos reconocidxs
somos invisibles y perdemos totalmente nuestra agencia o cual es clave para la
paridad participativa que propone Fraser.
En
lo que concierna a la representación y participación es un tema inexistente en
los centros penitenciarios a excepción de módulos como el de respeto. Sin
embargo, en la vida cotidiana de las prisiones lxs presxs no pueden tomar ningún
tipo de decisión incluso es hasta finales de los años 90 cuando se reconoce su derecho
al voto. Y esque el objetivo principal del sistema penitenciario
español es normalizar la convivencia de lxs presxs evitando las tensiones que
provoca el sistema carcelario y las consecuencias negativas que conlleva el
paso por la cárcel. Sin embargo desde la justicia social la principal enseñanza
debería ser convertir a lxs reclusxs en ciudadanxs activxs, participativxs y
comprometidxs. Y sobre todo potenciar el desarrollo de la autonomía de estas
personas lo que para Nancy junto a la participación, es clave.
Por otro lado, dentro de los centros
penitenciarios también debería tenerse en cuenta la democracia plena como característica
inminente para la paridad participativa la cual según Nancy Fraser se entiende como
la garantía de la igualdad de oportunidades y los derechos sociales y en donde
mediante la participación de todxs podamos transformar las condiciones injustas
de distribución y reconocimiento asimismo no debe olvidarse otro concepto muy
importante para la autora que es el de bivalencia y este haría referencia a la
interseccionalidad de injusticias y que en los centros penitenciarios se agravan
enormemente.
Finalmente
me gustaría subrayar una afirmación de Martha Avendaño (2010) y que desgraciadamente
se ve mucho en los centros penitenciarios:
Cuando alguien tiene derecho a ser tenido en cuenta, pero le es negada la opción de participar en las cuestiones de redistribución, reconocimiento o de representación al nivel político-ordinario, es decir, cuando es declarado como no-miembro, estamos frente a una injusticia que Fraser denomina como “desenmarque”. (2010, p.66)
Fuentes:
-
Avendaño, Martha. (2010). La paridad
participativa en la obra de Nancy Fraser.
- Fraser,
Nancy. (1996). Redistribución y reconocimiento: hacia una visión integrada de
justicia del género. Revista internacional de filosofía política, 8, 18-40.
Recuperado de http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:filopoli-1996-8-822568E8-D884-BC64-274D-3C464F9C410B&dsID=redistribucion_reconocimiento.pdf
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