¿Dónde está la otra mitad del Medio Ambiente?

En las últimas jornadas se ha hablado mucho sobre la redistribución, el reconocimiento y la representación, así como de las diferentes visiones que los autores y autoras tenían al respecto. Uno de los temas de los que se está empezando a hablar en el ámbito de la justicia social es del de la justicia ambiental o justicia ecosocial.

A raíz de esto, surgió en clase el debate sobre si este aspecto respondería más a cuestiones de redistribución, reconocimiento o incluso representación. Si bien es cierto que no hay una respuesta única y verdadera, veremos qué posibilidades entrañan este concepto.

En primer lugar, debemos señalar algo de lo que todo el mundo (a priori) estará de acuerdo y es la importancia del medio ambiente. Este planteamiento, a simple vista fácil de entender y asumir, no parece que se este llevando a cabo debido al maltrato continuo al que se le viene sometiendo desde hace ya unas décadas e incluso siglos.

Por lo que uno de los problemas con los que nos encontramos es el sistema capitalista. Este sistema ve al medio ambiente como un simple objeto gracias al cual obtener recursos, sin importar que estos sean finitos y que esta continua explotación ponga en riesgo la existencia de las futuras generaciones. A ésto, hay que sumar la contaminación que realizamos debido al neoliberalismo donde lo único que importa es producir sin pensar en la vida de las personas o del medio ambiente, que por cierto, están estrechamente relacionadas.

Así pues, uno de los principales objetivos para el cuidado, la permanencia y sostenibilidad del medio ambiente será terminar con el sistema capitalista.

Desde el enfoque de la redistribución, al medio ambiente se le puede ayudar invirtiendo más en espacios naturales, energías renovables o incluso llevando a cabo plantaciones masivas y mantenimiento y cuidado de la fauna y flora de diversos lugares. Pero ésto, no será suficiente mientras la gente, en este caso los que gobiernan sean conscientes de su importancia vital.

En referencia a la representación, es importante que en las cámaras legislativas de los países haya partidos ecologistas o que tengan en su ideario el ecologismo como seña de identidad. Con esto se podrán hacer leyes en favor del medio ambiente así como prohibir otros comportamientos nocivos para la naturaleza y llevar a cabo lo referenciado en cuanto a la redistribución.
Si mediante la representación se pudiera llevar a cabo el fin del sistema capitalista se habrá dado un paso de gigante en la lucha por la protección y el cuidado del medio ambiente.

Pero en el caso del medio ambiente, es un problema que hay que empezar a tratar desde el punto de vista del reconocimiento. Hasta que la sociedad en general y los gobernantes y grandes multinacionales en particular no sean conscientes de su importancia todas las medidas que se puedan llevar a cabo serán parches en una presa a punto de estallar.

Este reconocimiento debe poner al medio ambiente como unos de los ejes que vertebran la sociedad ya que sin él estamos condenados a la extinción. Cuando esto ocurra y las personas estén concienciadas, terminarán los vertidos a los ríos, mares y océanos, se acabará con la tala masiva de bosques, finalizarán las emisiones desproporcionadas de gases a la atmósfera, se llevará a cabo una utilización de los recursos mas eficiente, se respetará a los animales y no se les utilizará como objetos cebándoles con el único propósito de satisfacer las crecientes demandas del ser humano provocando así también que el alimento llegue a todo los rincones del mundo.

Por eso, cuando todo ésto se lleve a cabo y se pueda actuar desde los distintos enfoques, entonces, podremos hablar de Justicia Medioambiental.




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