Aportación perspectiva personal Yihab en la escuela
Añado mi opinión de forma independiente porque no me deja aportar una respuesta tan extensa como réplica en la entrada de Somaia (😢), pero siguiendo con el tema del Reconocimiento del yihab:
El martes se nos expuso la noticia en la que la Comunidad de Madrid permitía la posibilidad de prohibir el velo islámico en los colegios dándoles la posesión de la decisión sobre la vestimenta de los alumnos. Después de analizar el debate realizado en clase y algunas de las intervenciones en el blog sobre el tema, me sumo a compartir mi opinión respecto el tema, esperando ante todo que no resulte invasor ni prejuicioso para Somaia en particular.
En primer lugar, me quiero posicionar en desacuerdo con coartar la libertad de vestimenta, ya sea por medio de uniformes o de esta manera, pues es una forma de renunciar la libertad de expresión y de identidad, lo que puede desembocar en una falta de valor, respeto y reconocimiento a la diversidad.
En clase se hizo referencia además a que las normas debían ser iguales para todos o no ser. Bien, lo que aparentemente puede parecer ser justo y que persigue la igualdad, creo que está siendo insuficientemente apreciado con profundidad.
En mi opinión, no es ni mucho menos equiparable el hecho de llevar una gorra (o variantes) a llevar hiyab. Lo primero, es un accesorio que puedes portar para embellecer tu apariencia o con el fin "x"; pero, lo segundo es una “prenda” que va mucho más allá para los colectivos que la portan. Personalmente, me es imposible asemejarlo a nada de igual valor en mí cultura, pues particularmente al ser atea, no siento que ningún distintivo me sea imprescindible en cuanto a identidad se refiere.
A lo que quiero llegar es que las normas deben ser hechas con algún fin. Si, por ejemplo, se plantean por la seguridad a la hora de hacer alguna práctica deportiva como apuntaba Raúl, me parece coherente, siempre y cuando realmente, no haya otra alternativa menos polarizada como la decisión de velo sí o velo no. Es decir, creo que una escuela inclusiva procuraría una opción que no atentara contra su persona, como puede ser aconsejar algún tipo de hiyab diseñado para estas ocasiones asegurando así realmente la integridad y salud de esa persona o comunicaría la recomendación de prescindir de ello durante esa práctica. Las gorras, por otro lado, se prohíben según mi interpretación, por una cuestión más allá de respeto, por la importancia del contacto visual en la comunicación, que puede llegar a perjudicar el seguimiento del desarrollo de la clase, lo cual, de nuevo, el hiyab no impide.
Por ende, en mi opinión este símbolo no puede ser incluido en esta norma por cuestiones de utilidad, pues no resulta un impedimento en la escuela en ningún sentido ni tampoco atenta contra ningún colectivo más que en todo caso, en ocasiones con la propia persona.
No por ello, creo que haya que mostrarse indiferentes a esta realidad. En mi opinión, el foco debe ponerse única y exclusivamente en proteger que la decisión de portar ese símbolo sea producto de una deliberación propia, libre, después de atravesar un proceso crítico y de haber conocido distintos idearios. Pues lo preocupante es que, por el contrario, sea fruto de un "adoctrinamiento", lo cual no conlleva necesariamente una connotación negativa, pues al final, hay quien entiende la educación como la transferencia de conocimiento que incluye subliminalmente, valores, cultura, etc., y no la construcción de significados.
Para ello tendríamos que cuidar que en períodos sensibles en los que no se posee una capacidad crítica y un criterio propio, se puedan heredar discursos impuestos. En este planteamiento, hablo en general, incluyendo el seguimiento tanto de cuestiones culturales, políticas como religiosas. Como sabemos, nuestros imaginarios y percepciones propias beben de la memoria histórica y colectiva y de la influencia de los apegos y figuras cercanas que crecemos imitando. De esta manera, la toma de decisiones, posicionamientos y en nuestras convicciones están marcadas por nuestras experiencias. Por ello, si la escuela pretende forjar individuos críticos y autónomos no debe perseguir el fin de moldear hacia el ateísmo, por muy a favor que estés de esa condición, si no exponer qué pros y qué contras traen esa práctica cultural/política/religiosa para que la decisión atraviese un juicio más completo.
Coincido en que la escuela debe ser un espacio neutro, pero creo que no se debe confundir neutro con invasor. La enseñanza no debe usar métodos basados en la prohibición, si no que las “armas” deben ser siempre la cultura y la alfabetización, pues si no, no será un espacio de expresión y aprendizaje, sino de recreación de lo que se espera o incluso de un entorno del que protegerse. Debemos proporcionar instrumentos que permitan empoderar a cualquier individuo para llegado el momento, saber posicionarse con coherencia a una identidad propia y construida por él/ella mismo abriendo canales de debate y conocimiento desde la filosofía.
Mientras tanto, es fundamental partir de la diversidad y procurar una inclusión real, sin condiciones, ni sumisiones a la sociedad dominante o a la mayoría, aceptando aquellas decisiones legítimas que sean tomadas desde la conciencia.
Para terminar, dirigirme a Somaia de nuevo y alentarla para que siga mostrando su identidad con seguridad y siga compartiendo con nosotros aquellos trasfondos que no percibimos por desconocimiento.
¡Nos queda mucho por aprender! 💜
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