Sesión 24 de noviembre. Introducción a la Pedagogía Crítica (Henry Giroux y Peter McLaren)
Después
de conocer las concepciones de autores como Henry Giroux y Peter McLaren, me
gustaría destacar algunas ideas que comparto con los mismos, así como
cuestionar la pedagogía actual en relación a la pedagogía crítica como elemento
de cambio.
En
primer lugar, me gustaría destacar el concepto de educación como herramienta
para la democracia del futuro. Pues, como destaca Henry Giroux, debemos
comprender que la escuela no se ha de limitar como espacio cerrado donde
únicamente de transmite una serie de conocimientos exigido curricularmente y de
forma unidireccional. Pues, nos olvidamos de las preocupaciones, experiencias y
valores limitando el poder como agentes críticos del alumnado. Lo que el autor
denomina como “pedagogías de la represión”.
Sin
embargo, en una sociedad capitalista como en la que nos encontramos, no se
puede producir una democracia plena. Pues, por ejemplo, como destaca el autor
Peter McLaren, en muchas ocasiones en lugar de recompensar a las escuelas donde
carecen los recursos, se premia y beneficia a las escuelas que cuentan con
recursos para desarrollar los proyectos por los que se premia.
Por
ello, la educación ha de ir más allá de los métodos. Debe permitir trasladar al
alumnado a la sociedad permitiendo su participación en la misma y preparándolos
para ser futuros ciudadanos. En este sentido, el autor nos propone
cuestionarnos acerca de cómo hacemos las cosas los/as educadores/as, o cómo se
pueden encajar los diversos contextos sociales en la educación. Pues,
actualmente el currículo pone su atención en una educación en base a unas
competencias concretas, olvidándonos de trabajar la conciencia crítica.
Todo
ello nos lleva a cuestionarnos acerca de la neutralidad de la educación. Pues, ésta
no puede ser neutral dado que la finalidad de la misma se orienta en la ampliar
las capacidades necesarias para la acción humana y, para ello, resulta esencial
potenciar el pensamiento crítico. Por ello, el autor distingue entre ser
neutral y ser apolítica; dado que no se trata de enseñar “x” valores de “x”
partido o ideología. Si no de enseñar y potenciar en el alumnado la capacidad
crítica, libertad de elección y expresión, valores como el respeto,
solidaridad, igualdad, etc.
Asimismo,
es interesante ver cómo la educación actualmente se convierte en un elemento
que se emplea como arma política para ganar votos. No hay que ir muy lejos para
comprobar que un cambio de gobierno implica un cambio en la ley educativa, pero
pocas veces dichos cambios se centran en potenciar la conciencia crítica de los/as
futuros/as ciudadanos. Si no, de ampliar los contenidos y competencias que se
han de lograr en “x” fechas. Nos olvidamos de nuevo de una educación que busque
trabajar valores, experiencias y vivencias. Pues, la educación actual se centra
en formar en base a contenidos.
Asimismo,
ambos autores destacan el uso de la tecnología como herramienta de cambio.
Pues, en los centros públicos actuales podemos ver que cuentan con recursos
como pizarras digitales, ordenadores, etc. Sin embargo, desde mi experiencia
personal, no se emplean más allá de proyectar las actividades interactivas que las
editoriales tienen programadas, o videos educativos ya existentes en la red. En
este sentido, me gustaría hacer especial hincapié en la formación del
profesorado y la necesidad de una formación continua que evite el “estancamiento”
de una educación que ha de adaptarse a la sociedad; que no deja de evolucionar.
Finalmente,
me gustaría destacar la idea de Peter McLaren donde expone la necesidad de una
pedagogía crítica y, para ello, argumenta: “Si queremos cambiar el mundo,
debe ser desde la posición de la ética; luchar contra el dolor y el sufrimiento
innecesario”. Logrando, en este sentido, una verdadera democracia.

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